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Rucasense

Cuánto gasta su edificio en climatización, y cuánto de eso se está desperdiciando.

Un equipo de área común que queda encendido cuesta del orden de USD 32 al mes. Tres ambientes son unos USD 96 mensuales que hoy no ve nadie, porque la factura del edificio llega sumada y sin desglose.

Hoy medimos y controlamos climatización. En Panamá es la mayor parte de la factura, los doce meses del año.

Le avisa cuando algo se está gastando

Medir sirve si alguien se entera a tiempo. El sistema vigila dos cosas por su cuenta y las deja en el buzón de la aplicación.

El equipo que quedó encendido de noche.

Cada espacio declara la franja en la que no debería haber nada prendido. Si un equipo sigue funcionando dentro de esa franja, el aviso sale esa misma noche. Es el desperdicio que justifica el servicio.

El equipo que dejó de responder.

Si un controlador se queda sin corriente o sin señal, aparece en el buzón. Sin eso se descubre cuando alguien va a prender el aire del salón y no funciona.

Sin convertirse en ruido.

Una novedad por hecho y por persona, con estado de leído. Un buzón que repite cuatrocientas veces lo mismo se vacía de un clic y no se abre nunca más.

Ver una demostración

Las novedades llegan al buzón de la aplicación web. El aviso al teléfono está construido y espera el primer build nativo.

Cómo funciona

  1. 1

    Se instala.

    Un par de equipos por ambiente: un controlador infrarrojo y un sensor de temperatura y humedad. Sin obra y sin abrir el aire acondicionado.

  2. 2

    Se conecta.

    Al wifi del edificio. Los equipos reportan a nuestro servidor y no a la nube del fabricante, así que nadie de afuera puede cambiar las reglas después.

  3. 3

    Se usa.

    La administración maneja las áreas comunes desde el navegador. Cada residente entra a su apartamento, y solo al suyo.

No depender del fabricante es lo que baja el costo y lo que hace que los datos sirvan.

Casi todos estos productos corren sobre la nube de quien fabricó el aparato. Esa empresa fija el precio del hardware y el del servicio, y decide hasta cuándo existe el producto. Nosotros no compramos esa dependencia.

Un punto de control cuesta una fracción.

El equipo que enciende y mide un split es hardware abierto y genérico. En un edificio de 40 unidades la diferencia se cuenta en miles de dólares, antes de la primera cuota.

Una sola suscripción: la nuestra.

No se apila encima la del fabricante, con su precio por usuario. En un edificio entero esa segunda cuota es la que no aparece en la cotización y sí todos los meses.

Un solo historial, y por eso las cuentas cierran.

Temperatura, humedad, consumo y facturas en la misma base. Es la condición para estimar el consumo por equipo y por hora, compararlo contra la factura real y calcular cuánto falta para el umbral del subsidio.

Lo que el edificio pide, se construye.

Un reporte con el formato que usa la junta, un cálculo que exige el reglamento. Se pide y se construye, en vez de esperar a que se le ocurra a un fabricante.

En concreto: firmware abierto y servidor de mensajería propio. Si algún día deja de convenirle, los equipos son ESPHome estándar y cualquiera puede reapuntarlos. Con la nube de un fabricante no hay ni contrato ni salida.

Lo que el edificio ya tiene instalado no se tira.

La plataforma funciona con equipos Sensibo y con hardware propio, y los dos conviven en el mismo hogar. Se resuelve equipo por equipo, así que un residente que ya invirtió entra sin comprar nada. Si hay otra marca, se integra siempre que el equipo se pueda controlar de forma local.

Compatibles con lo que ya haya. Atados a ninguna marca.

Qué mide y qué controla

Las áreas comunes y cada apartamento, cada uno por su lado.

Encienda, apague y programe horarios en el gimnasio, el salón o el lobby desde el navegador, sin instalar nada. Las áreas comunes se manejan como una unidad más. Un plano por espacio muestra la temperatura y la humedad de cada uno.

App nativa en camino

Consumo por equipo y por hora.

Estimado y valorizado con la tarifa del edificio. Los sistemas compartidos se modelan de verdad: en un VRF la demanda se reparte según los BTU de cada zona.

Lo estimado, contra la factura real.

Se carga la factura del mes y el sistema la compara. Es la forma de saber qué parte de la factura es climatización, y de sostener ese número frente a la junta.

El umbral del FET, antes de cruzarlo.

El sistema proyecta el consumo del mes y calcula cuánto margen queda antes de perder el subsidio. Con la tarifa por tramos de la ASEP ya modelada.

Recomendaciones sobre datos propios.

El análisis parte del uso real de cada unidad y de su perfil, no de consejos de manual que sirven para cualquier edificio y para ninguno.

Contra qué se compara

Un edificio que quiere manejar su climatización tiene hoy dos caminos: que cada residente compre su equipo por su cuenta, o contratar un proyecto de integración. Esto es lo que cambia.

Contra qué se comparaEquipos sueltosProyecto de integraciónRucasense
Consumo por equipo y por horaNo se mideA veces, como contador totalEstimado y valorizado con la tarifa del edificio
Comparación contra la factura realNoNoSe carga la factura del mes y se compara contra lo estimado
Umbral del subsidio (FET)NoNoCuánto margen queda y cuánto habría que recortar
Sistemas compartidos (VRF)Suma ingenua de equiposParcialDemanda repartida por los BTU de cada zona
Quién ve quéTodo o nada, por cuentaLo define el integradorAdministración y residente separados; los apartamentos no se ven
La marca del edificioLa del fabricanteLa del integradorLogo y color del PH, en claro y oscuro
Puesta en marchaCada residente por su cuentaProyecto de miles de dólaresPor ambiente cubierto, y por etapas

Lo que las otras opciones hacen mejor, dicho acá y no escondido: los equipos de consumo tienen aplicaciones más maduras, geofencing e integración con Alexa y Google, y nosotros no. Un proyecto de integración cubre luces, cerraduras y cámaras; nosotros hoy medimos y controlamos climatización.

Así se ve

Cuatro tarjetas de control —lobby, gimnasio, salón de eventos y coworking— con temperatura ambiente, humedad y temperatura objetivo.
Cada área común con su estado y su control. El residente ve lo mismo para su apartamento, y solo el suyo.
Plano de las áreas comunes de un edificio, con cada espacio coloreado según su temperatura.
El plano de los espacios, con la temperatura de cada uno de un vistazo.
Barra del umbral del subsidio: 318 kWh proyectados sobre un umbral de 300 kWh, con el recorte necesario para recuperarlo.
Y lo que ningún otro sistema puede decir: cuánto falta para cruzar el umbral del FET, y cuánto cuesta cruzarlo.

Capturas de la aplicación con datos de demostración.

Qué recibe el edificio

Se entra por etapas.

Primero las áreas comunes, que son las que paga el PH y las que muestran el ahorro con la factura en la mano. Después cada apartamento, uno por uno y cuando su residente quiera. No hay que convencer a cuarenta personas para empezar.

Con la marca del edificio.

La aplicación que ven los residentes lleva el logo y el color del PH, en modo claro y oscuro. Para el residente, el servicio se lo da su edificio.

Quien administra no es dueño de ningún apartamento.

Los permisos son tres ejes separados. La administración maneja las áreas comunes y la organización, y cada residente su unidad. No existe un rol que pueda con todo.

Preguntas que nos hacen

¿Qué incluye?

El hardware por ambiente, la instalación y la calibración, el alta del edificio en la plataforma (organización, marca, roles, tarifa eléctrica y carga de las facturas anteriores) y el servicio mensual. Los equipos quedan instalados y andando: no es una licencia que le entregan para que la configure usted.

¿Sirve con los equipos que ya tenemos?

Con cualquier split, mini-split o cassette que se maneje con control remoto infrarrojo, que es la enorme mayoría. Quien ya tenga Sensibo entra sin comprar nada. Si un equipo usa un protocolo que no se puede decodificar, existe una salida por cable sobre el bus del propio equipo; y si tampoco, ese ambiente queda afuera y no se cobra — es preferible a sostener para siempre una integración frágil.

¿Hace falta wifi en las áreas comunes?

Sí, y es un requisito duro: los equipos se conectan por wifi. Si no hay cobertura en el gimnasio o el salón, se resuelve antes y puede cotizarse un punto de acceso como parte del proyecto. Conviene verificarlo en el relevamiento y no el día de la instalación.

¿La administración ve lo que pasa en los apartamentos?

No, y no es una limitación: es cómo está construido. Los permisos son tres ejes separados. La administración maneja las áreas comunes, la organización y la marca; cada residente ve y controla su unidad. No existe un rol que pueda con todo.

¿Qué no hace?

No tiene Alexa, Google Home ni HomeKit, ni geofencing, ni Matter, Zigbee o Z-Wave. No maneja luces, cerraduras ni cámaras: hoy mide y controla climatización. Y la marca del edificio llega hasta la aplicación web, no a un ícono propio en la tienda — eso exigiría compilar y publicar una aplicación por cliente. Preferimos decirlo antes de que lo pregunten.

¿Cuánto se ahorra?

Depende del edificio, y conviene desconfiar de quien tire un porcentaje sin haber visto la factura. Lo que sí se garantiza es saber cuánto consume cada equipo y qué parte de la factura es climatización, que hoy no lo sabe nadie. En Panamá hay además un efecto que no es proporcional: el subsidio del FET se pierde entero al cruzar el umbral de consumo del mes, así que recortar unos pocos kWh puede recuperar el descuento sobre el consumo completo.

¿Qué pasa si dejamos el servicio?

Los equipos son ESPHome estándar y cualquiera puede reapuntarlos a otro servidor: no quedan ladrillos en la pared. El edificio contrata un solo proveedor y tiene salida, que es exactamente lo que no ofrece la nube de un fabricante.

¿Cómo se cotiza?

Por ambiente cubierto en las áreas comunes, más una puesta en marcha del edificio, más el servicio mensual. Las unidades entran después y por etapas. El número sale de un relevamiento —cuántos ambientes, qué equipos hay, si llega el wifi—, así que la conversación empieza por ahí y no por una lista de precios.

Hablemos

Cuéntenos qué equipos tiene el edificio y cuántas unidades. Preparamos una demostración con datos reales y una cotización.

Rucasense está en funcionamiento hoy. Las cuentas se habilitan una por una, así que el primer paso es una conversación.